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viernes, 29 de noviembre de 2019

SINO CAPÍTULO TRECE.


SINO
CAPÍTULO TRECE.

“¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo
lo que la vida ha querido darme!” Ramón J. Sénder.
“Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente
que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla”. F. Pessoa


Mario Benedetti - Ven dulce vida

Ven dulce vida / nunca es tarde
salta sobre las vallas de aflicción
sobre las confidencias del escombro
sobre los odios vestidos de blanco
y las coronas de crisantemos
dulce vida vení
con tus amores de estraperlo
tus lozanas noticias libertinas
tu memoria frutal
tu noche de las paces
vení con lluvia y sin diluvio
con sol y sin incendios
vení aunque te detengan
aunque te inmovilicen
en las ruinas del cielo
en la absurda pereza de la muerte
dulce vida vení
echate al hombro los fracasos
vení con tus trocitos de martirio
con tu sed y tu hambre venerables
con tu postal de mar
con tu bosque de vuelos
apurate y vení
antes de que la sangre se coagule
las bisagras se oxiden
la voz se vuelva un hilo
Mario Benedetti.



-Voy viviendo o tal vez sobrevivo, entre grises soledades y silencios. ¡Dios! ¿Cuándo se terminará esta sensación de irme hacia la nada? Vana soledad que apaga los horizontes entre mis pupilas dilatadas como sombra tenaz mezclada en olvido, a mi víspera me sentencio.
Apagándose van los fuegos de la espera, no se escuchan los latidos entre presagios de vuelos mudos, que silencian la voz y la palabra tiempos y senderos,  que se cruzan en alguna oscura senda olvidada y la vida huye al conjuro de mis pasos, borrando huellas y caminos.
El cuerpo pierde su fuerza, la memoria y los recuerdos son torpeza, miras al cielo, al crepúsculo y la aurora en tus sueños y es promesa de aire y fuego sin sentirlos, fulgor de vida se pierden en la certeza y la última caricia, una mirada, una lágrima, una voz que se silencia.
Y eres un oasis seco da la vida, tus palabras ya solo son brisa y arena entra la ilusión de sobrevivir con un consuelo que te falta y condena a cielos mudos, sigilosos, taciturnos, entre el viaje a la noche eterna y las ansias de vida que no te abandonan entre los fríos de las penas.
Es un gris y trágico destino del ser humano consciente de sentir su tarea incompleta en su tiempo de la vida.  Es como pensar en morir, antes de haber nacido. Esa es la vida sin amor.

_ Me perdí en la aurora boreal de tus ojos, me perdí en la franja rojiza que perfila el contorno de tu boca, y me perdí en tantas noches cuajadas de  besos encendidos, que solo tu alma hace florecer.

Me perdí entre tus brazos, me perdí en tu cuerpo y tu pelvis, me perdí en tu lascivia, en tus vacilaciones nocturnas y en el calor de tus besos.

No pensaba en nada excepto en ti. No lo necesitaba y sentía el deseo de lujuria que te embargaba, como si fuese el muñeco de trapo con el que nunca jugaste.
Sentí el calor de tus amaneceres, de tus noches encendidas, y la pasión viva de tu cuerpo en un contorneo sin límite. No me importó el cómo, el dónde, el cuándo ni el porqué, solo pretendí bajo el prisma del amor y la seducción, crear una amistad que fuera eterna, única, distinta, profunda y diferente, una amistad para siempre donde fundir nuestros más profundos sentimientos, nuestros sollozos y nuestros recuerdos.
¿Me pregunto…? ¿Podrías detener el mar…? ¿Podrías detener el viento…? ¡No! No puedes hacerlo. Porque tus impulsos, tu ser inquieto  no pueden detenerse… Porque tu pasión  es como el mar, porque tu pasión es como el viento, y porque tu pasión  es solo para mí...
_Guille, amor, nos siguen _ dijo Pedro con la vista puesta en el espejo retrovisor. __ ¿Son nuestros amigos periodistas de siempre o  los que quisieron robarnos a la salida del boliche?

_ No lo sé, para el caso da lo mismo, intentaré perderlos _ expresó con una resolución y un gesto que  sorprendieron a su pareja.

Las cejas negrísimas y pobladas a Guillermo se le habían unido en un ceño, afinaba los labios hasta desaparecerlos dentro de la boca mientras cambiaba las marchas con violencia. Pedro se sintió seguro con él, Guillermo había tomado el mando y lo hacía sin dudas, con una intrepidez que lo ponía bajo una nueva luz. Esa parte salvaje lo excitaba como nada.
__Amorcito _ lo oyó decir__. Abróchate el cinturón.

__Antes te lo pondré a ti.
__No te preocupes por mí, y si lo haces olvídalo, ya te dije que el tiempo que pasé con Juan buscando a la hermanita fugitiva me hizo conocer otro mundo, solo confía en mí.
__Confío, pero pásame el cinturón y lo abrocharé _insistió con acento inflexible.

Guillermo masculló un improperio pensando en que habían salido solo por los desplantes de sus supuestos amigos, con francos deseos de sacar a Pedro de allí.
No obstante obedeció y usó rápidamente la mano derecha para estirar el cinturón que Pedro se ocupó de insertar en el pestillo. Guillermo continuó conduciendo a más de cien kilómetros por hora por una ruta humedecida y resbaladiza debido a la lluvia. Pedro alternaba miradas hacia  atrás y hacia él, mientras se sujetaba a la manija sobre la puerta e intentaba contrarrestar las violentas oscilaciones cada vez que Guillermo esquivaba un automóvil. Se daba vuelta continuamente para controlar a qué distancia los seguía el Ford focus gris.
Admiraba el mando que Guillermo poseía sobre el vehículo, daba la impresión de que dominaba la  técnica de persecución evasiva como un verdadero profesional, como si lo hubiese hecho cientos de veces.

__Amor, por la calle lateral está llegando el Toyota.
__! Mierda!
Una cosa era ser perseguidos por el Ford con similares características al coche de ellos y otra por uno de alta gama que se uniera, los dos sabían que de ser delincuentes tenían pocas posibilidades de salir airosos.
__Tranquilo, precioso, no es momento lo sé, pero cuando a Juan sus padres lo echaron de sus vidas por ser gay, la hermanita menor huyó de la casa, de la ciudad y la atrapó una red de trata, nos llevó dos años encontrarla, y meses ponernos a salvo, por eso te pido que te sujetes y confíes en mí.

Pedro lo oyó poniendo en imágenes las escenas y se estremeció.
Guillermo giró bruscamente a la derecha,  y tomó por una calle angosta, perteneciente a un barrio residencial. En la siguiente cuadra, volvió a doblar a la derecha y enseguida se dio cuenta de que era una calle sin salida. Clavó los frenos.
Pedro se volvió en el asiento y descubrió a los dos coches detenidos en la esquina. De todo lo que llevaba vivido con Guillermo esa sensación de confianza era lo que más lo desconcertaba.
Que maniático sobre el control de su vida estuviese dispuesto a cedérselo hablaba de la inconmensurable influencia de él sobre su mente y su carácter.

__ ¿Por qué es que no  aparece la policía?
__Porque  nos perdieron o porque son conocidos…  liberados _dijo Guillermo que con la mirada fija en el espejo retrovisor parecía evaluar las alternativas.

El coche arrancó de forma brusca en reversa mientras los desconocidos se mantuvieron casi al final de la cuadra obstruyendo el paso y la salida. Guillermo, había tomado el volante con la mano izquierda y la derecha iba apoyada en la parte trasera del asiento del acompañante, con el torso vuelto mirando hacia atrás, aceleraba a sesenta kilómetros por hora y después de recorrer cincuenta metros,   mientras el pie izquierdo pisaba el embrague, con el taco del derecho aceleraba al tiempo que con la punta del mismo frenaba, todo combinado con un giro súbito de volante hacia la izquierda, y de casi trescientos sesenta grados propició que el automóvil se colocara de frente de manera limpia y sin detenerse y prosiguiese la marcha.

El próximo escollo, los dos automóviles,  lo resolvió subiéndose a la verdea, demasiado angosta por lo que arrolló con  todo a su paso, y esquivó a los coches que hicieron marcha atrás para perseguirlos.
Volvieron a la autopista, la cruzaron sorteando a otro coche, y tomaron por la arteria que los conducía de regreso a destino, mas de modo sorpresivo Guillermo dobló a la izquierda tomando una calleja que  bordeaba el parque, y luego hizo lo impensable, entró en él. Espacio exclusivo para peatones y ciclistas.

__ ¿Nos habrán visto entrar acá? _preguntó Pedro y la voz le nació temblorosa a causa de las sacudidas  del coche sobre el terreno de piedras.

__Creo que no. Les llevamos ventaja y la calle es una boca de lobos.
Pedro se volvía de continuo, la oscuridad del parque le hacía difícil la observación, para peor, Guillermo había apagado las luces y se guiaban  por la débil iluminación del parque. La confirmación del plan le llegó cuando cruzaron un puente de piedra que iba sobre una laguna, y en lugar de atravesarlo, descendió a la barranca y escondió el vehículo a escasos metros del agua.
Guardaron silencio y Guillermo aún sujetaba el volante, la vista fija en el espejo retrovisor que solo le devolvía una profunda oscuridad. Pedro lo observaba a él.

__ ¿Entonces? ¿Quién crees que son?
__Entonces aprendí a conducir así de mis años huyendo de traficantes de personas, y quizá nos quieran secuestrar, es probable que nos reconocieran en el bar, a uno o a los dos y crean que pueden obtener una buena suma.
Guillermo se sacó el cinturón de seguridad y se movió con rapidez para abrazarlo. Lo apretó con desmesura.

__ ¿Estás bien, amor mío?
__Sí, bien __replicó Pedro, y a ciegas le buscó el hilo de sangre seca que  manó de una herida en el labio en la pelea antes de huir__. ¿Qué te hizo esa bestia?

__Nada. No te preocupes.
__Me hiciste sentir seguro, amor, y eso para uno como yo no sabes lo que significa.
__ ¿Uno como vos?
__Obsesivo por controlar el mundo a mi alrededor. Pero ni siquiera conduje, dejé todo en tus manos,  te puse a cargo de la situación y me sentí seguro. __Tras un silencio, declaró en vos afectada mientras se acurrucaba contra el pecho de Guillermo __es la primera vez que siento esta seguridad__lo que propició que él riera colmado de felicidad.

__No sientas algún temor amor mío, amémonos despacio sin prisas, yo llenaré tus vacíos mientras tanto, llenaré también tus silencios, seré el infinito océano de amor donde tejidos están los besos más dulces que están por caer en tus labios, mientras, refúgiate en la calidez de mis verbos escritos para ti en esta noche cálida, donde nacen sueños de abrazos, deseos y suspiros, suspendidos en las anclas del universo.
Yo,  vida mía, estaré a la espera de tu llegada, tejeré mientras tanto mis besos lentos, besos de  luna navegantes en mi barca de olvido, tejeré sueños alcanzables en las mieles de tu boca, por eso te digo vida mía, no temas, tú, serás siempre mi sueño de amor porque escrito estás en las memorias de mi piel.
Y ahora que ya estás aquí, y todo es silencio porque la vida duerme, y mis labios posados están ya en los tuyos, suéñame mi amor, y que sean tan solo tus ojos los que me miren, al calor de mis labios que te besan.
Te amo _ dijo, y le atrapó la boca entre sus labios__. Te amo precioso _ repitió __. Nada caduca en mí, podrás tomarme, o dejarme cuando quieras. Todo lo mantengo fresco y vivo, solo para vos. Mi amor no tiene límites, ni fecha de vencimiento...  en un estado de "larga vida" te espero... y cualquiera que sea tu decisión, por más que pase el tiempo, solo por vos me conservo. Nada de lo que te doy se seca, nada de lo que te ofrezco se agrieta, nada se pierde en mí con el pasar de los días... "todo lo contrario" se estaciona, se fermenta... y se hace más fuerte, más añejo mi amor. Nada de lo que te doy se pierde, nada de lo que te ofrezco se pierde. Mi amor es fresco. Es un amor de todos los días. Es como el pan, es como un buen vino, cuanto más añejo más rico todavía. Mi amor por vos no tiene edad,  puede ser un niño juguetón, un adolescente despreocupado e inmaduro, un hombre maduro y centrado, un anciano tierno con mucha experiencia.
Mi amor por vos, no tiene límites ni tiempo... por lo tanto en tu vida yo estoy,  sencillamente, te amo.

En la casi completa oscuridad en que se hallaban, Pedro supo que la expresión sonriente de él había cobrado seriedad. Las respiraciones se aquietaron. Se tocaron los  rostros con una intensidad apremiante antes de devorarse mutuamente en un beso que a cada segundo exigía más. Pedro saboreaba el gusto metálico de la sangre en la boca de Guillermo  y lo juzgó el acto más íntimo que había compartido, más aún que la ducha de la noche anterior, la sangre en su boca, entrando a su sangre, un pacto de sangre, un pacto de amor.


--Viajo agazapado entre mis labios, me escabullo por la ventana abierta de tus ojos, lento voy desordenando tus ideas y me vuelvo usurpador de tus pensamientos… callado invado tus silencios… me sientes por momentos viajar por tus sentidos arrebatándote sensaciones extrañas de caricias por tu cuerpo.
Sin que lo hayas planeado en un lugar dentro de ti me encuentras, arrebatándote suspiros que llevan impresos mi nombre… me robo tus momentos en los que ensayas quizá  besos secretos… un impune delito creo estoy cometiendo, aprovechando mi furtiva aparición en ti, imperceptibles huellas quiero dejar para que sientas que algo de ti ansío llevar.
__Abogado, juez y condena… serás… Dirás en mi defensa que por tu belleza a escondidas quise pasar mis sentidos, que de tu amor quise ser dueño, robándome en la distancia de ti ese sentimiento. Me juzgarás, diciendo con qué derecho en tu vida me volví invasor de tus momentos, que podría haber una ley que haga de mi incursión en ti un vil delito.
Me condenarás… ¿cuál será mi sentencia? Vivir encadenado a tus besos… a ver por siempre tan solo la luz de tus bellos ojos… a que en el momento de amarte deje en ti hasta mi último aliento.
Feliz estaré si esta es mi condena… mas si es otra mi sentencia prefiero ser un maleante y que se me juzgue por el delito de querer amarte, a que vivir en páginas vacías sin mis verbos a ti poder dedicarte.

Lo nuestro, es más que una coincidencia, es parte del destino, estaba escrito en el cielo, es más que una casualidad los ojos no mienten, los labios no fingen, las manos no engañan mucho menos el cuerpo entero cuando se estremece incluso por una mirada. Es amor más allá del tiempo.

--Tus besos saben a nostalgia, dejan mis labios llenos de deseos místicos.
Me escudriñaron el alma, y me cerraron las heridas que llevaba sangrando.
Fue  imposible no perderme en tus ojos y en esos bosques de cipreses que ocultas en esa sombra de vidas pasadas, ahora estoy seguro que te he perseguido a través del tiempo y de otros cuerpos y otras vidas. Somos hijos de un amor cósmico, y hemos compartido muchas existencias ahora lo sé, pues todas las marcas que me dejaste en el alma, se sintieron en casa cuando tus manos me acariciaron la piel, y ahora ya no quiero sentir ningún otro hogar que no sea el hermoso palacio que hemos construido en tu pecho.
Cómo podrías no ser tú, si tan solo escuchar tu corazón, los ecos de viejos te amo me visten los oídos de magia, la magia de un amor que ha crecido en cada nueva vida a la que llegamos, y ahora sé que en esta nos fundiéremos en una sola alma, y llegaremos el final de nuestro viaje cósmico...
No te voy a pedir que me des un beso. Ni que me pidas perdón cuando creo que lo has hecho mal o que te has equivocado. Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario.
No te voy a pedir que nos vayamos a recorrer el mundo, a vivir nuevas experiencias, y mucho menos te voy a pedir que me des la mano cuando estemos en mitad de esa ciudad.
No te voy a pedir que me digas lo guapo que voy, aunque sea mentira, ni que me escribas nada bonito.
Tampoco te voy a pedir que me llames para contarme qué tal fue en el día, ni que me digas que me echas de menos.
No te voy a pedir que me des las gracias por todo lo que hago por ti, ni que te preocupes por mí cuando mis ánimos están por los suelos, y por supuesto, no te pediré que me apoyes en mis decisiones. Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. No te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre.
Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero.
Todo debe de salir de uno cuando hay una unión, un amor, un cariño.
Nada es a la fuerza, no te voy a pedir quédate a mi lado cuando tu corazón ya no quiere, porque no lo deseas, porque ya nada hay en ti para mí.
Ya no te pediré nada,  así lo quieres así se hará.
__ En mi imaginación, caminas descalzo, sobre la húmeda arena, conquistando los espacios, marcando paso a paso la senda que vas recorriendo, mas, quizás alguna vez, nuestros pasos se vuelvan a cruzar y nuestras vidas, quizás al fin se unirán, y aunque sé que es largo el camino,
pero se haría mucho más corto si lo recorriéramos juntos, mientras tanto tú sigues tu andar y yo el mío, pero yo, siempre llevo en mi camino  la luz de tus ojos y la huella de tu sonrisa, mientras imagino los besos  con los que te saludaré, cuando al fin nuestros caminos se vuelvan a cruzar, porque mi alma te espera y siempre te espera, ya lo ves: todo florece,
debe ser primavera.
Esculpí la estatua del pensador con un cincel al compás de mi corazón y con la inspiración de
mi alma artística enamorándome  de cada cincelada de la creación de mis manos dándole vida que parezca que va hablar para los ojos del ser humano. Es un arte que brota muy dentro de mi ser expresando todos mis sentimientos el talento que Dios  me dio.
El arte del escultor emana sentimientos transmitiendo al público admiración hacia el artista, quedándose embelesado  con la mirada penetrante a la estatua,  pensando cómo lo habrá hecho tan exacto,  el arte llama al ser humano como cuando  un imán llama a otro imán admirado el  hermoso trabajo del escultor. En las Iglesias hay estatuas hermosas  que hicieron los artistas haciéndole un homenaje a Dios como cuando le cantamos una canción  agradeciendo el don que le dio para esculpir. Y esa obra perfecta eres tú, Guille, mi amor único y sé que eterno.
__Amor supremo. Dos esencias únicas y originales  difícil poder encontrarlas fácil,
pero el amor es así, insólito; apasionado, irreverente y necio… capaz de luchar solo contra todo. Descubre, toca e inventa soles, es amo, dueño y esclavo dócil; vino dulce que embriaga suavecito hasta cegarte en grado recio revolcándote cual puerco en lodo.
 Y suplica caminemos juntos, ser la vida que tranquila corre por los finos vasos capilares
sintiendo esa dulzura de besos… en la mar embravecida de la miel. Inyecta sus plácidos momentos, cual cura ciñe, aconseja y socorre en el templo rodeado de pilares; que atado a su cintura los rosarios… ve a cristo crucificado en el dintel.
Y llegas a ser la vida misma que rauda fluye por débil cuerpo, iluminando a la negra noche  que impávida crespa al tiempo… cobijando al futuro consorte. Quizá seas luna o brillante gema,
dios prohibido del monte olimpo; alegre que en feliz trasnoche… brinde besos como pasa tiempo según trato del señor comporte.  Cuerpos con ganas de amar tiemblan, labios rebuscados fáciles sucumben;  y el deseo de tenerte conmigo  halla, el aroma fugaz de tu cuerpo cobijado con fresco perfume. Y en el éxtasis las frías manos hablan, las cubiertas de mil flores vienen trayendo esencias que contigo  mueren, desvaneciendo el tiempo… gozado por ese amor supremo.
Camino por una cuerda que lleva a polos opuestos…  cosmos diferentes de un mismo centro,  relación de entregas, pasiones y encuentros, universos dibujados por muchas estrellas que a veces hacen que mis pasos titubeen donde el tiempo es una quimera eterno en sí mismo y mi pobre cerebro, a veces desdibuja la llegada. Seré peregrino de mis propios deseos porque en el medio de la cuerda... titubeo.
A veces pesa la mochila, pasaporte de varias postas pero siempre miro a lo lejos porque el antes y después me marchitan, solo veo como ahora mis pies se deslizan y aunque piense lo que pienso la cuerda se estira... y yo haciendo equilibrio entre dos cosmos que me esperan, horas de espera e incertidumbres porque me sonríen los sentimientos y constelación de estrellas a mis lados hacen que mis ojos se cierren y me entregue sin pensar a los acontecimientos.
__Déjame amor mío que esta noche te dé besos de luna, y caricias de papel, déjame que te invite a soñar conmigo, y por si algún día tú lo necesitaras, llene los bolsillos de mi alma de primaveras nuevas, mientras tanto las ausencias me llenan todo de esta absurda soledad, y en esta larga espera dejaré las luces prendidas del desván de mis sueños por si quieres  ir, la vida conmigo vida mía, y quieras llenar mi jardín de flores recién cortadas, porque sin pedirme nada a cambio llenaste mi almohada de esa fragancia que solo el amor tiene, ella me devuelve a tus brazos en cada amanecida envolviéndome en este camino de locura de amor, donde amarte es mi único propósito, y no me importa perder la razón en el intento, ámame amor mío, ayúdame a quemar este deseo de escapar de esta oscuridad de tinieblas sin la luz de tus ojos.

Que se apaguen los días, que hablen las lunas de los amores prohibidos, que me traigan los mares tus besos, que la noche me traiga ya los sueños, porque ya mi alma desbordada está de ansias de amarte mi vida, sabes que en cada trazo y a través de mi desvelo llego a ti, y me instalo ahí donde desde lejos me miras y me acaricias con tu sonrisa, siento, que cada mirada dice mi nombre bajo esta oscuridad de la noche que agita mi piel porque atrapado me siento en tus ojos, tú, vida mía, eres la sombra de todo lo bello que eleva mis sentidos, llevándome a ese cielo deseado de tus labios.

Ahora amor, me instalaré con el sosiego que me permita mi mente, y ahí estaré a la espera de tu llegada, porque sé que no me dejarás solo esta noche, lo sé, porque este sentimiento enamorado me dice que tu alma necesita alimentarse de mí.
Te amo amor. El amor duerme no desaparece, solo se esconde detrás de los sueños hechos verbo, se esconde por miedo a perderse en mis ojos, nuestro amor vida mía no necesita de permisos, ni perdones, ni penitencias, es nacido de noches de soledades, de amaneceres dormidos, de cielos azules sin soles que lo iluminen, de sueños sin destinatario, pero el destino sí se ha permitido sin pedir permiso escribir esta historia de amor soñado.
Mientras, en mi día a día, mi mente se duerme esparciendo en el aire versos que se convierten en suspiros y palabras desnudas al viento, dejándose mecer por el vaivén de un sueño enamorado con la esperanza de que esta noche te acerques sigilosamente como amante enamorado para no despertar la noche, para hacerme entrega de las mieles que mi piel reclama, acomódate en mis brazos vida mía mientras un beso robado iniciará nuestro sueño.
Te amo amor, te amo.
__Te amo eternamente, más allá de la muerte  _dijo Pedro embargado de emoción__. Cuánto tiempo es el tiempo que eternidad me vendrá a buscar,  que infinito me hallará,  en qué espacio me  hallarás cuando no me busques. Qué línea infinita preciso para discurrir tras de ti, cuántos dioses he de conocer  antes que tu ser, cuántos universos fraguarán tu existencia, cuántos mundos, cuántos paraísos, cuántos huesos formarán la manzana de tu cuerpo, cuántas serpientes  hablarán las viperinas lenguas de los dioses, hasta ser tú, el resto de todo cuanto me queda.
__Aquel beso que se atrapó entre nuestros labios, con la humedad, el sabor a miel y el aroma del nuestros cuerpos. Ese beso que nos hizo hombres tan solo en un segundo, ese abrazo que nos otorgamos con la energía de una suavidad única, sintiendo el comienzo de una nueva historia. Ese roce dulce que nos robamos sin darnos cuenta al ocaso de esta tarde, entre las arenas con los pies mojados como único testigo, ese mar que nos baña cada día  llevándonos al comienzo  de nueva ilusiones. Ese beso que a nuestra edad madura se siente con un calor especial, con horizontes diferentes, con esas sonrisas y frases que van marcando desde ahora, ya nuestras vidas.

Sin apartarse, a ciegas, Guillermo lo liberó del cinturón de seguridad y con un movimiento ágil, todo a un mismo tiempo, hizo retroceder el asiento del conductor y lo colocó  a horcajadas sobre él. Los dos enseguida percibieron el bulto duro contra la tela de los pantalones y experimentaron una oleada de excitación que los obligó a mecer la pelvis de modo instintivo, lo que les arrancó gemidos.
 Con timidez Pedro dejó que Guillermo le guiara la mano hacia su erección y que le enseñara a moverla, mientras no detenía el movimiento.

__No te detengas. Por favor, sigue moviéndote de este modo.

Guillermo volvió a atraparle la boca y a penetrarla con una lengua impaciente y agresiva, al tiempo que lo sujetaba por las caderas para guiarlo en un vaivén que impuso recolocándolo casi de espaldas y llevando su umbría a la hendidura entre las nalgas de Pedro que emitió un clamor oscuro dentro de su boca. Lo recorrió una electricidad que Pedro asoció con la alegría exultante que lo colmaba mas era la mano de Guillermo la que por un lado comprimía y hacía rodar sus pezones, y con la otra frotaba su erección. Le siguió un abandono donde por un lado Guillermo echó el cuello hacia atrás y sus dedos se le clavaron en la carne sin medir el ímpetu. Luego soltó una exhalación que dio origen a unos gemidos roncos como los estertores finales de una agonía, los que fueron enmudeciendo en tanto los movimientos espasmódicos  de la pelvis se aquietaban, Pedro apenas lo distinguía en la penumbra, y sin embargo sí fijaba la vista en la oscuridad con fascinación, sin pestañear, sin respirar. Habría deseado estudiarle cada una de las reacciones, los gestos y los movimientos. Haberle procurado placer aunque fuese de ese modo lo tenía desconcertado, pero sobre todo hechizado.

__Qué feliz me hace que después de años haya vuelto a sentir esto y que sea con vos.

Habría querido preguntar si había sido mejor con Juan, pero calló, avergonzado por la mezquindad que encerraba su curiosidad. Después de todo lo que él acababa de darle, era solo un remedo de un acto real, que su primer amor le había concedido completa y libremente. Guillermo mantenía la cabeza echada sobre el respaldo y los ojos cerrados, y Pedro le sujetó la cara por las mandíbulas, respiraba aún de modo agitado, Pedro fue depositándole pequeños besos ciegos. Cuando llegó a los labios, a los que halló estirados en una sonrisa, sonrió a la vez.

__Gracias por haberme concedido este honor, el de ser el primero después de tanto tiempo.
__El primero y el último.
__ ¿Te gustó? _quiso saber, intimidado y con culpa, Guillermo lo abrazó con risas.

__Sé cómo funciona tu cabeza, amorcito. Sé lo que estás pensando, lo que estás recriminándote y quiero que dejes de hacerlo, porque falta muy poco para que seas absolutamente mío, para siempre. No hay palabras para definir lo feliz que estoy por haber compartido lo que acabamos de compartir.
__ ¿Quieres limpiarte?
__No. Quiero sentirlo ahí, para recordar lo que hemos compartido esta noche en que casi nos han secuestrado.

Se quedaron en silencio, abrazados y serenos pese a la funesta situación en que se hallaban.
__ ¿Crees que los hemos perdido?
__Sí _respondió, Guillermo, igualmente esperaremos unos minutos.

Guillermo rompió en una risotada, y Pedro pensó que estaba disfrutando de uno de los mejores momentos de su vida, mientras Guillermo lo sofocó en un abrazo y le hizo cosquillas en tanto le mordisqueaba el cuello. De nuevo la perfección del rostro esculpido de su amor surtió el efecto de un conjuro. Reparó en sus cejas bien delineadas y negras que realzaban el color caramelo de sus ojos. Y soltó un suspiro.

_-Me deslicé por esos, tus sentimientos frescos, suaves al tacto y ardiente lecho.
Me dejé caer, en tus sensuales sueños y paralicé... al encontrarme,  adentrado, acoplado en ellos. Me creí ser una fugaz aventura descubriendo en la noche  una auténtica y apasionada locura. Me giré y me noté entre tus brazos varoniles y fuertes,  reconfortarles, cálidos en regazo. Me acurruqué y acoplé,  me dejé así  querer sentirme entero... apasionado.
Bailamos juntos, la danza del fuego  candente, vigoroso y placentero.  Enredamos nuestros cuerpos hasta quedar extasiados, sin aliento.  Agarraste mi cintura, con fuerza y vigor  sin notar yo, soltura alguna. Apretaste junto a ti, para no dejarme ir sin saber, que no escaparía  enroscado, cual serpiente en brujería.  Y quedé dormido, cansado, agotado éxtasis a un Amor, por ti custodiado.  Te sentí mi dueño, en cuerpo y sueños,  yo sumiso, en cada recoveco recodo y rincón de tu varonil cuerpo. Te embrujé con mi veneno  absorbiste y bebiste, cada poro saciando tu sed, a tu antojo y modo. Balanceo sin final  despertando al alba... y comenzar, es lo que sueño poder tener contigo _ dijo Pedro con voz ronca__. Apareciste tú en mi camino
y te entregué el corazón. Tu presencia fue algo divino eres la fuerza de mi razón.

Cual mi vida no tenía sentido estaba vacía de ilusiones. Todo este tiempo he vivido tambaleándome entre rincones. Sumido en mi mente inoperante por unas perturbadoras desidias. En ti, encontré el calor constante con el tacto de tus dulces caricias.
Hasta que no llegaste a mi vida ese magnetismo por ti, no sentía. Cual nunca fuiste un desconocido,  tu sonrisa  mi alma ya la conocía. Ahora que te tengo cerca de mí siento alegría, me siento realizado. Mi felicidad no sería igual sin ti te quiero, te amo demasiado.
Un pacto de amor he sellado contigo hasta el fin del mundo. Tú y yo nunca iremos por separado ni siquiera por un solo segundo. Desde aquel día que me miraste sentí una atracción por ti.  Me embrujaste, me enamoraste,  junto a ti  yo quiero envejecer.
Tú, yo, conjugando sentidos, unión de dos cuerpos embravecidos, desnudos del corazón, atrapando silencios, presentir caricias, deteniendo las horas, disolviendo fronteras, gozando lo sublime, mil besos furtivos llenos de mermelada, hechos de pasión.
Estas frías madrugadas, donde el invierno se asoma, mi boca desea el elixir pendenciero, amarnos sin rechistar, cocíname a fuego lento, herviré como volcán, quiero fusionar tu alma con la mía, ahogando los gemidos en agonía, sin reposar, hasta que ya no aguantemos más.
No es deseo, es costumbre  ya tener tu sabor, tu olor, amarte con desdén, navegar en tu mar, en mis ríos a la par; me abandono a tus deseos, a tus fantasías inmersas, eres el pan de cada día, donde solo nuestros océanos se disfrutan, es navegar en contracorriente, ante tanta sensualidad, que con alevosía y premeditación, dedicas tu tiempo, esas noches mágicas, en que el sudor está presente en nuestra piel de tanta humedad.
Mi voz baja a tu oído, te recito, mis labios solo te resucitan, consumamos nuestros sentidos, en la hoguera de la seducción, levitas a la cumbre, estallando en llamas, en el fuego preciso, la mezcla de los elementos claros, bebiéndonos la fruta codiciada, para otro día al alba empezar la nueva noche.

__Los caminos son infinitos, y sus carreras son muy cortas, lo que en vida tú aportas
destino serán de tus hitos. Toda la dirección errónea será piedra en el camino, en la rosa habrá espina y la vida poco idónea. Sin ideas en el acierto irá el corazón frustrando, las ilusiones apagando y el futuro muy incierto. Cada paso será un muro de imposible franquear, sin la meta que alcanzar y el porvenir muy oscuro.
La barrera infranqueable derribada es con amores, son del existir los motores que hacen al mundo sociable. Con trabajo y con tesón no hay guerras que no se ganen, ni cien mil males que no sanen si se pone el corazón. Acertando a la primera, acaba el rompecabezas, se encajan todas las piezas y eliminan las barreras.
Caminando los corazones jugando ganan la partida deambulando por la vida, con el fuego de las pasiones.


Era de madrugada cuando volvieron a la casa y por suerte para ellos todos dormían, hablaron durante horas sentados  perdiendo la mirada en los barcos atracados en el puerto, hasta que llegaron frente a las habitaciones, se quedaron mirándose en silencio fijamente, los gestos serios mas no severos, hasta que en una especie de acuerdo tácito ingresaron de la mano en la habitación de Guillermo.

__ ¿De veras piensas que cuando filmo hay y habrá otros actores que tratarán de apartarme de ti?
__Sí, de veras lo pienso porque eres irresistible, amén de adictivo, y yo no siempre estaré cerca. No te hagas el inocente. Sabes que siempre tendrás a hombres y mujeres revoloteándote en torno.
__Igual que vos, mejor dicho peor será que sigas en esa dichosa facultad donde no puedo pisar para marcar terreno.

Pedro rio y le pasó las  manos por el rostro suave,  como el ciego que descubre las facciones de nuevo con el tacto, Guillermo bajó los párpados, entregado a sus caricias.

__Pero resulta ser que no soy libre. Soy de mi Pedro. Aunque admito que me gusta que te pongas celoso.
__No es un sentimiento con el que esté familiarizado, pero contigo todos diferente, Guille, y sí, sentiré unos celos terribles.
__Y yo seré feliz viéndote celarme. ¿Nos damos una ducha juntos como anoche? __le sugirió mientras le mordisqueaba el labio inferior__. Yo te desvestiré.

 Lo obligó a ponerse de pie y se colocó de rodillas delante de él para quitarle los zapatos, las medias y los pantalones. Cuando le apoyó la frente sobre su sexo aún cubierto por el bóxer y le cerró las manos en  las nalgas, Pedro se dio cuenta de que, al aferrarse a su cabeza e inhalar profundamente, en absoluto le impulsaba el miedo sino la excitación. Se puso de rodillas a su vez, y Guillermo le contempló con interrogación en la mirada.

__Ayer quisiste acariciarme los pezones y yo te los negué. No estaba listo. Creo que ahora lo estoy.
_No quiero que ahora lo hagas por complacerme.
¿Me vas a contar el origen de tu fobia?

Pedro dudó, pero al cabo de un instante, con voz trémula dijo.
__La dictadura de Chile, mi facción política, mejor dicho la de mi familia, era un nene,  en los ochenta, terminé en el estadio nacional, ya sabes lo que sucedió allí ¿verdad?
No puedo decirte más todavía, pero todo lo que hago es para complacerte, Guille. Es de donde tomo la fuerza para superar mi fobia. Permitir que me toquen lo hago para que  no se sienta rechazado quien amo, lo que me hace vencer por sobre el ataque de pánico es pensar lo que te hace feliz a ti.
__Y a mí me hace feliz porque sé cuánto deseas superar la fobia y que a vos te hace feliz conquistarla. __Bajó la vista y le acarició los pezones a través de la camiseta__. Sos tan perfecto. ¿Me contarás lo que sucedió algún día?

Pedro asintió, incapaz de articular y apenas escuchando las palabras de él, la reacción de su cuerpo al contacto de esas manos lo había transportado a otra dimensión. Lo más fascinante lo constituía el hecho de que no lo ahogaban los olores nauseabundos, ni lo ensordecían los gritos de los soldados, ni sentía la carne de esas bestias profanar la  de él. Guillermo era el único que lo mantenía en una realidad de amor y pasión.

__No permitas que vaya allí, Guille __pensó en voz alta__. No me dejes ir allí, nunca más.

__No, no _respondió él, solícito, mientras le depositaba besos en el rostro y seguía masajeándole los pezones__. No te permitiré ir allí-. Estarás a mi lado, siempre, para que pueda amarte y venerarte como te mereces. Amor de mi vida, amor mío.

Guillermo le rozó los pezones con pasadas suaves de los pulgares y Pedro sufrió un desfallecimiento. Se aferró a sus hombros y echó la cabeza hacia atrás, mientras de su garganta brotaban sonidos estrangulados que no se sabía capaz de emitir.

__Por favor, levanta los brazos _pidió Guillermo y Pedro obedeció.

Le quitó la camiseta y se quedó mirando el torso, y los pezones con codicia renovada, que sedujo a Pedro cuando pensó que lo repulsaría. Existía una contradicción entre los sentimientos que él le hacía experimentar y lo que se suponía que debía sentir como consecuencia de su trauma. La situación  lo tenía fascinado, confundido, y con los latidos muy elevados, contuvo el respiro en un acto maquinal mientras siguió con miedo las manos de él que se aproximaban a sus pezones desnudos, con el cuidado que habría empleado para atrapar a una mariposa. Su piel tibia al contacto le causó una oleada de alivio y una ráfaga de placer, una combinación explosiva que lo hizo gemir. Guillermo siguió masajeándole los pezones mientras lo estudiaba con avidez y con ojos atentos.

__ ¿Puedo chuparlos? __preguntó mientras le acicatea los pezones, y aunque no emitió sonido su gesto debió de resultar elocuente pues Guillermo sonrió en una mueca triste y apartó las manos.

__Perdón.
__Shhh __lo acalló él, y le selló los labios con un beso que enseguida lo hizo olvidar del fracaso__. ¿Sientes nuestras pieles tocarse, amor?

Murmuró que sí, por pura necesidad apretó los brazos en torno a él, sí, era muy fácil caer en la tentación de depender de ese hombre.

__Vamos a bañarnos.
Guillermo se puso de pie y Pedro descubrió que estaba muy excitado. Lo observó mientras se deshacía del bóxer y también mientras entraba en la bañera, en tanto alzaba y flexionaba las piernas espléndidas, lo estudió en detalle, cómo los músculos  se le marcaban bajo la piel, y también miró los pies de uñas bien cortadas, y por último se animó  a fijar la vista en la erección y en los testículos que caían sobre una mata de pelo espeso y negro. Guillermo le extendió la mano y Pedro se apresuró a quitarse el bóxer antes de aceptarla. De nuevo, frente a frente en la ducha, se contemplaron con un anhelo que les provocó cosquillas en zonas que antes habían permanecido dormidas.

__ ¿Puedo tocarte?
__Donde vos quieras. Soy todo tuyo.

Quizás él no esperaba que le aferrase la erección tal vez por eso se sacudió como si hubiese sufrido un golpe. Lo miró con ojos anhelantes y expresó tantas palabras que no pronunció y que Pedro igualmente comprendió.
__ ¿Te gusta? __Guillermo asintió, tenso, silencioso__. Quiero volver a darte y a provocarte lo que provoqué hoy en el auto, pero esta vez quiero verte gozar. Enséñame cómo quieres que lo haga.

Sin romper el mutismo, Guillermo le cubrió la mano con la suya y comenzó un movimiento ascendente y descendente que fue adquiriendo velocidad y mayor opresión. Su mirada no lo abandonaba, y Pedro no se apartaba de la de él. La conexión era poderosa e inefable, e inverosímil, aunque tan real, como ellos dos compartiendo ese baño.

Guillermo apartó la mano y Pedro prosiguió con el masaje, que detuvo sin intención cuando él comenzó a hacer otro tanto con sus pezones.

__No te detengas amor.
__ ¿Estoy haciéndolo bien? __quiso saber segundos después.

No obtuvo respuesta. La expresión de Guillermo se crispó, los labios se le separaron ligeramente y la respiración se volvió afanosa e irregular, pero fue su mirada lo que le causó una honda impresión. Había desespero en sus ojos, como si una tragedia se desarrollara delante de él.
__Aquí estoy, Guille _ dijo, guiado por el instinto__. Mírame. No me dejes _le suplicó. Y eso pareció devolverlo a la realidad de la bañera.

Le devoró la boca con acuciante ardor. La violencia del orgasmo lo tomó por sorpresa y emitió una exclamación cuando Guillermo se cerró sobre él y agitó la pelvis con una rapidez desconcertante. Apretado como estaba y lo tenía, Pedro ya nada hacía excepto mantener la mano cerrada sobre el pene y dejar que él buscase el alivio el cual parecía no acabar. Lo fascinante de la experiencia no le impedía meditar en lo extraordinario que resultaba que él, un hombre hasta mes atrás roto, hubiese comenzado a sanar a manos de Guillermo.
No le habría molestado quedarse  horas en  esa posición, con su miembro saciado entre los dedos y el abrazo intemperante de él en torno a su cuerpo. No  le habría cansado oír sus inspiraciones agitadas que le golpeaban la piel mientras eyaculaba en unos jadeos roncos, un sonido que se propuso volver a escuchar una y otra vez. Y quería ser él quien se lo provocase… siempre.

__Lo sos todo para mí, Pedro. Todo. No me dejes nunca, amorcito.
__No, no…
__Sé que te preguntas cómo seguirá esto, pero hallaremos la forma, lo verás.
__Sí, la hallaremos _respondió con sincera disposición, más allá de que sabía que no sería fácil conciliar sus vidas ni sus mundos.

__La felicidad eres tú, Guille, mi hogar eres tú _declaró siguiendo el hilo de sus reflexiones__. Tú, Guille.

__Y tú la mía _ dijo emocionado, y lo besó bajo el chorro de agua caliente.

Se bañaron mutuamente y si bien Guillermo le permitió que le higienizase las partes íntimas, Pedro se negó a que él hiciera otro tanto con las suyas. Guillermo lo abrazó por detrás y le habló al oído:

__ ¿Sabes amorcito? Yo también tengo mis demonios, como vos. Hace un momento mientras me masturbabas y estaba a punto de aliviarme, las imágenes del pasado me cegaron y si no hubiese sido por vos, por tu voz que me rescató, creo que me hubiese perdido en esos recuerdos que anhelo olvidar.
Pedro ajustó las manos en sus antebrazos y giró sobre sus pies para besarle el filo de la mandíbula.

__Gracias,  amor mío.
__De nada _susurró, mientras le acariciaba el mentón con los labios__. Haría cualquier cosa por verte feliz.

Guillermo le buscó la boca y volvieron a besarse, incansables en la necesidad de sentirse, de tocarse, de explorar una intimidad que afianzaba un vínculo que acababa de nacer pero que parecía  viejo como la humanidad.
Pedro se giró en el abrazo de Guillermo y lo enfrentó  mientras le encerraba el rostro entre sus manos__ quiero agradecerte por todo lo que me has hecho sentir y vivir en estos días que hemos compartido. Nunca fui tan feliz, Guille. Y aunque he llorado, aunque no sé cómo será regresar al mundo, sé que todo es parte del proceso de sanación. Quiero pensar que me ayudarás a sanar, que estoy sanando y que al fin podré ser feliz contigo.

__Estás sanando amor. ¿Habrías imaginado al verme en al plató la escena de compartir una ducha con un hombre desnudo?
__No, claro que no.
__Estás sanando. Sos tan fuerte, tan endemoniadamente poderoso, pero vos no lo notas, es parte de tu naturaleza y lo das por descontado  y no lo adviertes. Pero a mí me tienes admirado.
__Soy fuerte porque tú me das esa fuerza y coraje. También quiero que sepas que eres el hombre más hermoso que he visto en mi vida y te aseguro que he conocido  a muchos que arrancan suspiros pero ninguno como tú.
__ ¿Alguno debería preocuparme?

Pedro rio por lo bajo y agitó la cabeza para negar.
__Justamente, rodeado de gente guapa, nadie me atrajo como tú, nunca.

Guillermo lo contempló, le estudió el rostro con la actitud en la que solía caer, esa concentrada y codiciosa que le cortaba el respiro. Cuando le habló empleó una voz más oscura y grave de lo usual, y en un instante su cuerpo respondió con voluntad propia.
__A veces odiaba a Dios, y le preguntaba por qué me había hecho padecer lo que padecí. Pero ahora estás vos y el rencor que le tenía comenzó a disolverse y solo va quedando un sentimiento de gratitud por este regalo que me hizo, por haberme devuelto lo que me quitó al haberte puesto en mi vida. Así de inmenso sos  Pedro. Por eso te dije que lo eras todo para mi… mi sino.

CONTINUARÁ.
HECHOS Y PERSONAJES SON FICTICIOS.
CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES COINCIDENCIA.
LENGUAJE ADULTO. ESCENAS EXPLÍCITAS.



sábado, 23 de noviembre de 2019

SINO CAPÍTULO DOCE.


SINO
CAPÍTULO  DOCE.


__Nunca imaginé que me sentiría tan halagado por resultarle hermoso al que yo considero el hombre más dulce y bello del mundo. Cuando llegaste vos… __dijo y luego guardó silencio y se quedó mirando a Pedro del modo en que a él tanto le gustaba__. Ya sabes lo que opino de vos _ explicó__. Vos sos demasiado, demasiado perfecto… demasiado hermoso… demasiado bueno… y mío, aun sin serlo… todavía del todo… mío.

Mario Benedetti - Me sirve y no me sirve.

La esperanza tan dulce,
tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve,
no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza.
La rabia tan sumisa,
tan débil, tan humilde,
el furor tan prudente
no me sirve.
No me sirve
tan sabia tanta rabia.
El grito tan exacto
si el tiempo lo permite,
alarido tan pulcro
no me sirve.
No me sirve tan bueno.
Tanto trueno.
El coraje tan dócil
la bravura tan chirle,
la intrepidez tan lenta
no me sirve.
No me sirve
tan fría la osadía.
Sí me sirve la vida
que es vida hasta morirse,
y el corazón alerta sí me sirve.
Me sirve cuando avanza
la confianza.
Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.
Me sirve la medida de tu vida.
Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.
Me sirve tu batalla
sin medalla.
Me sirve la modestia
de tu orgullo posible,
y tu mano segura
sí me sirve.
Me sirve tu sendero,
compañero.
Mario Benedetti.

__Cuánta belleza transmiten tus manos y cuánta ternura se guarda en ellas, esas manos que moldean mis deseos, manejan los hilos de mi vida y los sonidos de mis suspiros cuando acarician mi cuerpo, esas manos temblorosas que cuando se entrelazan con las mías, son capaces de llevarme al cielo, esas manos que parecen leer mi cuerpo en braille y que no necesitan de palabra alguna  para desbordar mi pasión, haciendo que el volcán que hay en mí comience a  estallar  llenando mi ser de tu ser, esas manos deliciosas  que van descubriendo mis secretos poco a poco… Tengo la boca ávida de tus labios, de esos labios de rubí, de rojo carmesí, de esos labios que son mi refugio y donde quiero perderme, que como un fuego ardiente  me encienden, me incineran y me embriagan de deseo, de esos labios que cuando
se unen a los míos, besándome apasionadamente, logran que mi cuerpo perezca extasiado en el torbellino de la pasión, por esos labios de rojo de rubí, que son a la vez  la puerta de entrada al cielo o al mismo infierno, esos labios del que soy esclavo y cautivo a la vez, que se trasforman en mi fruta prohibida y mi  pecado mortal, esos labios por los que muero  si no puedo tenerlos y resucito cuando logro besarlos…
 __Cómo te extrañé precioso, fue un día largo de espera,  de impaciencia porque las horas vuelen, sí  amor mío, porque hoy mis verbos serán una súplica, un ruego… un decirte que necesito que me devuelvas mi corazón para que los pulsos de mi vida no dejen de latir,  los necesito para que mi cuerpo viva,  el mismo que necesita de tus manos para sentir, necesito existir para amarte y sentir cada día esa sensación adorable de soñarme en tus brazos, necesito resistir y sentirme vivo  al tiempo que necesito del tuyo, sin él, ya nada brilla me temo que de no ser así de nada me sirva la vida, necesito abrazar esa sensación al sentirse amado  y esa locura innata en mí, en tu  enamorado de gritar al viento que te amo vida mía, quiero verte de nuevo perdido en mis ojos y sentir cómo mueres en el vértice de mis labios.

Por mi parte no puedo dejar que los silencios perturben mis sueños de amor, no puedo dejar que las ausencias golpeen mi alma, no puedo mi amor, no puede vivir en el abandono de tus ojos porque ellos son el cristal que traspasan mi alma, no puedo dejar de beber los besos soñados de tu boca, moriría en este desierto inmenso lleno de ti, no puedo imaginarme a la luna colgada en ese cielo de amor sin ti y huérfano  de nuestro sueño.
__Devuélveme a la vida mía.
Dejas mi piel tan llena de tu humedad. El amor más hermoso
se refleja en un gesto, una mirada, es el sentimiento más hermoso  que tiene mi ser enamorado. Amo que tus labios me recorran  con sabor a dulce miel, mientras todo en mis adentros  se enciende  con el más candente deseo. Tu lengua traviesa y apasionada  me excita al recorrer mi cuello y mis brazos se aferran a ti  sin querer soltarte ni un instante.
Nuestras voces silenciosas susurran  gemidos deseosos y nuestra respiración  se descontrola, la pasión  se adueña de mis manos y recorren tus piernas.  Me besas apasionadamente,
con tus manos recorres mi cuerpo,  aunque estoy con ropa,  tú sabes hacerme sentir lo que es hacer el amor. Tu mirada siempre deslumbra amor...  amor que me vuelve débil  y mis labios sedientos de los tuyos  dejan que te deposite ese beso ardiente.  Los gemidos en mi cuello me hacen saborear  tu ardiente excitación y con éxtasis  en un suspiro me haces desbordar humedad  que se siente en mi ropa interior. Eres mi debilidad…  Dejas mi piel tan llena de tu humedad... ¿Cómo no amarte?  Si eres ternura, pasión, placer y lujuria en el amor.

Con cada palabra, Pedro ajustaba más los brazos alrededor de la cintura de Guillermo y su cuerpo desnudo se amoldaba al de él. Compartían  esa intimidad de manera relajada sin apremios, sin imponerse metas, sin sentir culpa, Guillermo le transmitía paz.

__Gracias _ susurró y le besó  el pecho, justo sobre el latido del corazón.

__ ¿Por qué?
-Por este momento. No sé cómo te las ingenias, pero siempre haces que me sienta hombre y normal, y quiero tener otro tatuaje, el infinito que es hasta donde te amo.
Guillermo lo besó con ligereza en los labios antes de recordarle.
__Me dijiste que yo era tu salvador, solo tienes que darme tu confianza como ahora, y juntos venceremos los infiernos que tanto te asustan. ¿Puedo ver el resto de tu tatuaje?

Pedro alzó un poco el hombro y movió el brazo para revelarle el diseño sin necesidad de girarse por completo.

__Date vuelta para que pueda apreciarlo mejor. __ Se mantuvo quieto y lo miró con expresión desolada__. Dime lo que te perturba __lo animó mientras le acariciaba la mejilla con el dorso de los dedos__. Dime todo, no temas soy yo. A mí no me ocultes tus miedos ni tus vergüenzas, nada me sorprende, nada me escandaliza. Ya te contaré cómo hallamos luego de largo tiempo a la hermanita de Juan  cuando por el juicio de sus padres hacia él ella huyó de la casa, y sabrás lo que he visto.

__Si, por favor, cuéntame _pidió__. No soporto la idea de decir algo que  pueda lastimarte, pero a causa de mi fobia…

Guillermo lo acalló con un beso.
__Sé que no toleras darme la espalda. ¿Crees que esa sensación de vulnerabilidad me es extraña?
__Guille…
__Lo sé, amor mío. Es una posición en la que el sentido de la fragilidad se exacerba pero no superarás el miedo si no lo intentas. Cierra los ojos y piensa en algo lindo.
__Tu boca…  ahora mi anclaje son tus labios. Mis dedos pálidos sobre tus labios rojos y finos. Esa es la imagen mágica ahora.
__ ¿En serio? __Había hablado con la ilusión de un niño.

__Sí, tus labios y tus manos, tus ojos y tu mirada, me hechizan, Guille, son lo más bello que he visto jamás. __Bajó los párpados y sonrió__. Guíame, Guille, confío en ti como en nadie.

Lo sujetó por los hombros para indicarle que se volviese.
__ ¿Estás imaginando mis labios?
__Sí. Los estoy acariciando, con la yema de mis  dedos  el dibujo a mi antojo. Es inusual ver labios tan sensuales en un hombre.
__Los tuyos son exóticos para un hombre, gruesos y mullidos, amo la forma que tienen, tan voluminosos pero a la vez masculinos. Siempre tengo ganas de tocarlos pero me contengo.
__Y yo los tuyos amor mío, pero me detengo.
__No lo hagas porque son tuyos.  No te contengas.
__ ¿Lo olvidaste o al menos  ya no duele? A Juan me refiero. Porque yo quiero colmar tu mente de recuerdos nuestros Guille, de toda una bella vida muy y solo nuestra.
__El olvido, es toda ausencia de recuerdo, donde la nostalgia falto de memoria no crea anhelos, no está sujeto a nada y su existencia  pasa desapercibida e intacta.
Pero será mas fácil olvidar la felicidad que nos regalan que la ofensa que nos causan.
Recordar,  es vencer un poco lo eterno, no borrar las huellas del tiempo, es robarle un suspiro a la eternidad, sustraerle un día al mañana para el museo del ayer, es estar algo vivo donde ya se está muerto, es transportar un embrión de boca en boca, evocar el pasado donde nada está escrito, y el corazón,  es el único cementerio con monumentos a la memoria  donde entierro lo que olvido exhumando  todo cuanto quiero.
Y a veces, creo ser la sombra, de su memoria tras sus zapatos, cuando el sol, se pavonea envidioso de usted, en haces de luces, esa sombra, ante su presencia inclinada ante las suelas de sus zapatos, donde el astro sol, por su espalda habla de usted, como la primera imagen que lo embellece, y la segunda,  lo critica y lo envidia.
La memoria, prudente en su contenido, es selectiva, evocadora hasta se encierra en sus olvidos, llora, grita, ríe, antes que el propio pensante, y a veces, hasta por usted llora, como lloro  cuando lo beso en anhelos, cuando lo  evoco en caricias, recordándolo  a mi lado
dormido, cuando lo  desnudo de civismos, y lo amo, en sexo en la filmación de mi memoria.
 No, no fui yo, el que ante  este basto universo  de millones infinitos de astros escogiese su  mundo, fue, mi memoria selecta evocándolo en otro tiempo de mi alma y mis sueños. Mi memoria está llega de vos Pedro.

__Atrapa mis suspiros con tus besos,  entonces amor del alma mía,  liba de mis labios, el placer obsesivo de besarte y amarte,  condena mi boca  a la dulce infusión de tu besar en la ría,  permite que mis labios recorran tu miel al saborearte. Escribe en mi piel tus verbos, y tu afán por amarme, amor mío,  vérsame al amparo de la luna y la hoguera de tu fuego,  deslízame en tu pluma y báñame en la riada de tu brío.  Asoma tu versar en el eco de tu voz y el intelecto,  sublima tus caricias a la luz del sol en mi alborada,  ofréndame tu amor, tu mirar y tu besar dilecto,  que yo te abrasaré en mi fuego de enamorado.
Porque eres mi sortilegio de amor, cumbre y magia de mi vida,  porque eres vida mía, remero de mi amor dormido,  cantata de mi alma, luz en mi vereda escondida,  velero de mi mar, timonel de mi mirar, en mi fulgor perdido.
__Hoy nos conocimos, y hoy quiero declararte mi amor. Encántame con el sonido de tu voz de tu boca roja, su humedad y pasión  y allí, las estrellas que bordean el océano de tus ojos, me roban la razón. Cuando me hablas, pueblas la brisa de aromas musicales. Siento tu aliento de fuego, que desata mis sentires de pasiones  porque tu voz encantada  es mi fuente de ilusiones,  de cantos y armonías. Solo fue verte y sentirme libre, con mi cuerpo encadenado al tuyo. Te estremeces al contacto de mis manos, que solo quieren beber  tu piel frescura de rocío, tersura de color del café y dulzura de miel.
Y como animal sediento, bebo del oasis de tu boca. Quiero verte temblando cuando suavemente te desnudo, en tiempo lento veo tus ojos con mi dolor de tiempo cuando te ruborizas en mudo silencio. En tu cintura desnuda no existe otra cosa que mi tacto quieto.
Mi verbo te murmura, percibo el aroma de tu cuello, y aprieto tu cuerpo,  siento la punta de tus pezones  que desatan premuras  a mi sangre ardiendo. Y te hice mío, como un mortal sediento de vivir todas las esperas.
¡Qué cielos de besos y caricias!, que llenaron de momentos mis ensueños,  colmaste mi vida de pasión, amor, placer extasiado, y sentirme tu dueño. Sediento de tu placer, comprendí contigo la locura del amor. Amo al amor que nos une en fogosos instantes únicos, en el mismo lecho que la noche cubre con su velo en el éxtasis final, como paloma en vuelo. ¡Por qué nuestros ojos tardaron tanto en encontrarse!
¡Tantas primaveras perdidas!, sin el mar de tus ojos y las perlas de tu boca,  vivamos el tiempo de mis otoños, y amaré tus primaveras con pasión loca.  Desde que te vi, vivir sin ti, es un imposible.
Principio del formulario
Final del formulario

__Me gusta que me ames al amanecer  cuando los dos despertamos abrazados  mecidos por la tenue luz del sol disfrutando de tu abrazo  ¡suave cosquilleo en mis oídos!
Amarnos compartiendo como siempre nuestro tiempo,  nuestra loca intimidad y mágico deseo,  agradeciendo cada día tu presencia y soñando aun despiertos nuestro amor.
 Adoro la ducha sobre nuestra desnudez,  el calor del agua en los cuerpos enjabonados,   el perfume que de tu piel emana cuando huelo tu sutil aroma. Amo el sonido de tu voz angelical y el calor de tu cuerpo suplicante de deseo conociendo el amor eterno en mis brazos. Me gusta comenzar el día tomados de la mano  emprendiendo luego los dos, nuestro sendero  aferrándonos sutilmente al recuerdo exacto  de las mágicas horas compartidas.
Sentirte a mi lado es el mejor regalo que la vida me ha obsequiado. Un obsequio tan maravilloso, que cada momento, es algo especial, inolvidable como los sentimientos.
Los sentimientos se convierten, es nuestro motivo especial, por quién pensar, y sobre todo por quién suspirar. Y los suspiros son, el desahogo del alma  que te permiten  tener tus deseos en calma. Unos deseos que no voy a negar, que los siento de verdad, aunque te dijese que no, yo solito me iba a engañar. Y como engañarse a sí mismo  sería traicionar  al impulso del cuerpo, que siente al emocionarse. Emocionarse con tus movimientos, cada vez que te deslizas, como un pañuelo de seda, cada vez que se va cayendo. Cayéndose acariciando tu cuerpo, pegado siempre a ti, así me gustaría también, que tú me sintieses a mí. Que me sintieses siempre, pegado a ti, que fueses un imán, que me atrajeses contra ti.
Porque tú me atraes  de todas las maneras, desde tu bella sonrisa  hasta tu  forma de ser.
Una forma de ser  que me tiene elevado, siempre pensando en ti, deseando que tú también pienses en mí. Porque el mutuo pensamiento  puede eludir el tomento, cada vez que estoy solo, y veo de pasar el tiempo. Un tiempo perfecto  que sirva para disfrutar, sacando de nuestros adentros  nuestros deseos locos de amar. Unos deseos impulsivos  que nos mantienen cohibidos, lamentándonos en el sufrimiento, los bellos momentos perdidos.
Esos momentos perdidos, que nunca serán vividos, por mucho que deseemos, el tiempo atrás nunca será recorrido. Y ese es el tormento  que siento con tristeza, cuando te veo brillando,
 con tu deslumbrante belleza. Una belleza que sería  el adorno perfecto  para dejarnos llevar, por el impulso de estos sentimientos. El impulso que nos puede llevar  flotando por las nubes,
saltando en todo momento con la emoción que nos sube. Y para sentir esa emoción  debemos de aprovechar  cada minuto en la vida y desear vivir las ocasiones perdidas. Unas ocasiones perdidas  aunque sean  un pecado, porque es una adicción que se convierte en perdición.
__El amor  no es un camino de rosas, habrá espinas,  cariño y calor, es un jardín donde cultivar la flor, y recoger sus cosechas más hermosas. Como frutos maduros irán cayendo de la rosa los pétalos de su cáliz, haciendo con sus colores un tapiz y los cánticos de amores fluyendo. Quizá sea, por un beso atrevido, o el roce de las manos en la piel, tal vez el candor de su boca de miel, o el despertar del sueño no vivido.
Ilusiones de amor irán naciendo, y tal vez muriendo con los desengaños aunque felizmente se estén viviendo. Solo los corazones enamorados  pasarán los muros de la convivencia, que ninguno del otro tenga carencia, ni olvidos, ni desidias, ni candados. Ni agravios, ni palabras mal sonantes, ni impedimentos, ni rejas de oro, ni amores en trasteros por decoro, sin agobios, y sin mandatos tajantes ¡Amor! es una carrera de obstáculos, y no todos fáciles son de vencer, pues como en todo, hay que aprender, sin gurús, ni consejos  de los oráculos.

Guillermo le buscó las manos y entrelazó los dedos con los de él, Pedro dio un respingo al sentir el contacto del cuerpo de él con sus nalgas. Sentía la erección casi hundiéndose en la hendidura y  justo cuando empezaba  a ser difícil aferrarse al anclaje,  un beso de Guillermo en la columna del cuello lo tranquilizó.

__Aquí estoy _lo escuchó susurrar__. Soy yo, cielito. Tu amor.

 __ Mi amor _repitió con una entonación emocionada.

__Estamos juntos en esto, amorcito, y verás cómo venceremos cada escollo. ¿Cómo te sientes?
__Bien. Muy bien en realidad. ¿Y tú? ¿Cómo te sientes tú?

Guillermo le arrastraba los labios por el trapecio,  rio por lo bajo en tanto le dibujaba círculos con los pulgares en las palmas de las manos.
__Estoy con vos, amor. ¿Cómo quieres que me sienta? Como en el paraíso __añadió, y lo hizo reír estremeciéndolo con su aliento cálido golpeándole la piel húmeda, en verdad una sensación más intensa que un estremecimiento o erizamiento, un escozor intenso que le recorrió el torso y se le alojó en el palpitar entre las piernas.

__ ¿Dónde hay demonios, Pedro? __inquirió, Guillermo al terminar de ver el tatuaje.

__En la calle, en todos lados, y dentro de mí mismo.
__ ¿Alguno tiene nombre?
__No estoy preparado para hablar de ello __manifestó de pronto, a la defensiva, y enseguida se sintió como un tonto e ingrato. Se giró súbitamente y se pegó a él, que lo circundó en sus brazos__. ¡Perdóname! No fue mi intención ser tan brusco.

__ ¿Crees que me he ofendido? __Le acunó las mandíbulas  y lo obligó a mirarlo__. Mi amor, no. No tienes idea lo fácil que me resulta comprender cada una de tus reacciones.  No olvides que nada de lo que creo que viviste me resulta ajeno.

__Pero tú eras tan pequeño, en cambio yo tenía veinte años y… __exhaló casi sin aliento por la tristeza y las ganas de llorar.

--Es esta urgencia de tenerte, la falta constante que me haces, el incesante deseo de besarte, la innegable sensación de extrañarte, la inquietud de querer abrazarte, el interminable anhelo de tu presencia  y la breve existencia  en cada uno de mis días, hace que pese tanto por las noches
que no tenga otra opción que soñarte mientras tú  llegas y por fin te quedes a mi lado
para poder amarte.
Tu cuerpo es  vino tinto  que provoca ávidamente mis deseos, embriagándome  con sus jugos suaves, es la tentación inagotable, beberte, atragantarme de sed y de hambre, por la humedad de tus mares, provocas mis más oscuros deseos, con tu brío varonil.
Cómo olvidar esa fragancia, si te adueñaste de mi ser; alzo  mi copa para brindar por este hombre que domina mis instintos. En esta noche torturante, que será de placer, de aromas y mezclas de dos océanos que se quieren pertenecer; con la caricia de tus dedos, esclaviza mi cuerpo.
Eres delirio loco  que me sedujo, haciéndome presa de tu idilio, dejas el sabor silente de tu boca  en mi sensual  piel de terciopelo, quedo a tu merced…  desnudo, mojado,  y libre de actitud de entrega; el agua por tu pecho, intrépida baja, invade mi cama, no tengas temor, ¡hagamos el amor, de mil formas posibles!
Ven acaríciame, lentamente, desliza tus manos elocuentes  en toda mi geografía, tomémonos hasta la última gota, hasta deshacer estos nervios, hasta morir de sexo, eres delicado licor  que me desbarata, dulce pecado favorito, ¡bésame, muérdeme, incéndiame! Despoja mis demonios brutalmente, que entre tus brazos  me siento plenamente feliz. Perder nuestros momentos pueden ser nuestros peores lamentos.
No te tortures. Si todo el dolor que sufrí, si los abusos que soporté me sirven hoy para ayudarte a transitar el camino de la sanación, entonces vos, Pedro te conviertes en el sentido de mi vida, de la que tuve, pero lo más importante es que sos quien le da sentido a la vida que tendré desde ahora.
__Fabián y tus amigos también le dan sentido a tu dolor y a tu vida.
__Ellos me ayudan, no voy a negarlo, pero lo que vos me das, nadie me lo ha dado. Esta alegría tan plena sin fisuras, tan perfecta. La sensación de estar completo de nuevo eso solo me lo das vos, Pedro, mi tesoro, mi alegría, el amor de mi vida, mi amor, la razón de mi existencia.

Guillermo sonrió ante las muecas en que  Pedro caía para no llorar abiertamente,  le pasaba los pulgares por los pómulos donde las lágrimas se mezclaban con el agua de la ducha, y le depositaba besos en la nariz, en la frente, y mientras tanto reía quedamente.

__Me alegro que mi angustia te cause gracia _ simuló ofenderse.

__No es eso _ declaró y volvió a aferrarlo por la cintura con fiereza__. Es que pareces un niño adorable haciendo pucheros.

Lo sorprendió al cerrarle una mano en la nuca. Y al pasarle un brazo por la parte baja de la espalda para pegarlo a él,  lo hizo con un fervor que lo obligó a gemir. Su acto fue tan repentino y comunicaba tanto deseo y apetito por él que no tuvo tiempo de sentir nada excepto la necesidad de corresponderle. El beso no tardó en descontrolarse, y Pedro acabó contra los azulejos, cuyo contacto frío le agudizó la erección de los pezones hasta un punto doloroso. El ímpetu, el imperio con que la lengua de Guillermo reclamaba su boca y se la penetraba comenzaba a semejar el vaivén de su pelvis que lo empujaba contra la pared. Percibía la dureza del pene de ambos en el vientre. Guillermo le había asegurado que al principio sería como aprender a leer, estaría atento a cada movimiento, a cada sonido, a cada acción, también le había dicho que recurriese a su anclaje, pero por mucho que Pedro razonara o evocase sus labios, el demonio que lo habitaba era poderoso, lo maniataba con fuerza sobrenatural. Soltó un gemido y apartó la cara para inspirar con ansiedad.

Guillermo recuperó el control enseguida y le acunó el rostro.
__Shhh… Tranquilo, amor, tranquilo. Estás aquí, conmigo. Aquí solo estamos vos y yo, Pedro. Mírame. __Abrió deprisa los ojos__. Esto es nuestro y de nadie más. Aquí y en lo que hagamos en nuestra intimidad nadie entra. Nadie _ subrayó con imperio.

__Nadie __repitió como autómata y cuando lo vio sonreír y contemplarlo con tanto amor se echó a llorar, y no solo lloraba porque  sintiese lástima de sí mismo, sino  por rabia. Rabia de no contar con el poder para decapitar al demonio.

__Nada de culpas _le pidió, Guillermo, mientras le cubría el rostro de besos__. Nada de culpas, amor de mi vida. Paso a paso, poco a poco. Entiendo que te sientas frustrado, pero quiero que aprecies lo que has logrado. Estamos desnudos. ¿Has tomado conciencia de eso? __Pedro carcajeó entre lágrimas__. ¿No es algo que, media hora atrás te habría parecido imposible?

__Sí imposible.
__ ¿No es muy valiente mi Pedro?
__Tu Pedro es un cobarde.
__Mi Pedro es un adonis guerrero que es mi amor y no hables mal  de mi amor. Quedas advertido.
__ ¿Qué me harás si hablo mal de tu Pedro?
__Te aplicaré un correctivo. Te cruzaré sobre mis piernas y te daré tantas palmadas en ese trasero perfecto que tienes hasta verlo enrojecer.
__Estoy seguro de que jamás aplicaste un correctivo a nadie en tu vida ni siquiera a tu hijo.
__ ¿Me estás provocando, atorrante? Con tal de ver esa cola enrojecer, empezaría a hacerlo a mis años. Lo único que me detendría sería la posibilidad de hacerte sufrir.
__El único correctivo que me haría sufrir sería que me alejases  de ti, aunque más no fuese por una hora.

La sonrisa de Guillermo se desvaneció ante esas palabras y se convirtió en un gesto cargado de emoción.
__No __dijo con voz estrangulada, y le cubrió la mejilla con una mano__, jamás podría aplicarte ese castigo. Sería un suplicio para mí. __Se abrazaron y se quedaron callados durante algunos minutos__. ¿Quieres que te bañe?

__Yo a ti primero _ resolvió, Pedro, y Guillermo aceptó.

Guillermo se sentó en el borde de la bañera, y lo ubicó a Pedro entre sus piernas para que le lavase el pelo y la cara. Lo seguía con una mirada hambrienta que Pedro evadía deliberadamente, hasta que decidió enfrentarla. Detuvo el masaje en el cuero cabelludo y se quedó quieto admirándole los ojos cuya tonalidad similar al café se había profundizado ante el efecto de las pestañas negras cargadas de agua.

__Pásame el jabón _le pidió, y Pedro se lo colocó sobre la mano extendida sin perder el contacto visual.

Guillermo actuó del mismo modo mientras frotaba la pastilla y formaba espuma, lo hizo todo con la vista fija en él. Y siguió de igual manera en tanto le lavaba la cola y la espalda.
_ ¿Estás aquí… conmigo? _ quiso saber, y Pedro asintió apenas y como empezaba a perderse en otras escenas y en otros olores, le apoyó los dedos sobre los labios y se aferró a esa imagen__. Gracias _ susurró él, y su aliento le acarició la mano.

__ ¿Por qué?
__Por este esfuerzo que haces para complacerme. Sos tan valiente, amor__. Y por soportar a… mis amigas que resultaron insoportables.

__No sé si lo soy tanto, lo siento amor, no sabes cuánto.
__Poco a poco, pasó a paso _ le recordó y detuvo las manos bajo los pezones__. ¿Puedo tocarlos? __A Pedro se le cortó el respiro y solo atinó  a negar con un breve sacudón de la cabeza__. ¿Quieres que te lave el cabello? __ preguntó Guillermo sin variar ni un ápice el buen ánimo. Como si la negativa anterior no hubiese tenido lugar.

__Ya lo lavé _farfulló.

Lo enjuagó con la ducha de mano. Luego él hizo otro tanto y, aunque sonreía, Pedro sabía que lo había lastimado. Salieron. Guillermo lo envolvió con una toalla y comenzó a secarlo. Se detuvo de pronto y lo contempló con seriedad.

__No quiero que sientas culpa por haberme negado tus pezones. No quiero que sientas culpa por nada.  La culpa agobia a los seres humanos y les quita la alegría de vivir tanto como el miedo. No debí pedírtelo, todavía. __una sonrisa pícara le despuntó en las comisuras_. Es que son tan hermosos y tentadores.

Aferró los costados de la toalla para atraerlo hacia él y cobijarlo en ese capullo, y Pedro apoyó la mejilla sobre su pecho, y le encerró la cintura con sus brazos. A Guillermo lo emocionó la confianza que el gesto demostraba.

__Hubo un tiempo en que me avergoncé de mi cuerpo _ susurró, Pedro__. Era  muy flaco y mis compañeros de colegio me gastaban bromas. Y lo odié. Me odiaba _ acotó en el mismo tono de voz.

__Y yo te amo _ expresó Guillermo, y le besó la coronilla.

__Déjame secarte, Guille, abajo deben de estar esperándote.

Guillermo aceptó, y Pedro usó la toalla para absorberle las gotas  que le cubrían, y en tanto lo hacía, iba familiarizándose con su cuerpo, se había propuesto conocerlo de memoria. Le descubrió pecas y lunares, se los besó después.

__Me dijiste que hacía mucho no sentías deseo sexual.
__Y así es, me sorprendió a mí mismo,  desde…
__Desde la muerte de Juan.
__Sí, así es. Ven, salgamos y vamos a vestirnos, siento música, seguramente nos esperan.

Se vistieron por separado, cada uno en su habitación, para cuando Pedro regresó a la suya, la cama ya estaba arreglada y volvieron a coincidir en el pasillo.
Los dos vestían pantalones de lino, camisas a tono y sandalias. No parecían estrellas de cine sino hombre muy guapos.

__Estás precioso _ dijo, Guillermo sinceramente y no pudo menos que aspirar su perfume, a madera, a selva, a tierra  y a hierba mojada, era exquisito y sexy.

Por una fracción de segundo, sintió dolor por Juan, pero se esforzó por decirse que una cosa no tenía nada que ver con la otra. Era solo que lo echaba de menos, había sido antes que amante un buen amigo, Pedro por espectacular que fuera aún ni era en ese aspecto, Juan, había pasado poco tiempo, pero era un hombre estupendo y disfrutaba estando con él. Quería que lo pasara bien, y de pronto cuando bajaron se paró en seco al ver el gentío. Pedro había parecido desde llegar más divertido que molesto, nada parecía irritarlo, ni siquiera la fría recepción que le habían ofrecido. Comprendía que era debido al interés que sentían por él, más que a ninguna mala intención y eso hacía  que le resultara más fácil, pero esa fiesta de la nada era harina de otro costal, y al ver a  Marcos que estaba en la cocina fue a él, estaba bebiendo una copa de vino, y hablando con Gaby. Isabel se había ido arriba a vestirse. Beto estaba fuera, fumando un cigarro y haciendo fotos de la puesta de sol. La casa tenía el mismo ángulo que los cafés de la ciudad, lo cual les permitía ver la puesta de sol, algo inusual allí.

__ ¿Qué mierda es ese lío, Gaby?
__Nada. Amigos.
__Creí que no conocíamos a nadie en la zona, y que temías que Pedro y yo atrajéramos a periodistas.
__A Pedro no lo veo, relájate, solo tomarán una copa.
__Gaby, lo están haciendo adrede, no sé de dónde los sacaste, pero… __Se detuvo cuando lo vio, perdido, y sin pensar fue hacia él.

 Guillermo observó a Pedro  luchando para aplacar la furia que empezaba a crecer en su interior, pero finalmente perdió la batalla, y una mirada de profundo odio surgió de sus ojos sin que él  pudiera evitarlo.

—Pues la verdad es que es posible que te hayas equivocado __ concluyó  Pedro  al fin, mirándolo con fijeza.

—     ¿Qué quieres decir?— preguntó frunciendo el ceño, confundido por sus palabras.

—Pues quiero decir que, desde que hemos hablado en el baño, te estás portando como si no te conociera. No me hablas, no me tocas, y, por si eso fuera poco, nada más llegar aquí has desaparecido sin pronunciar palabra, aun sabiendo que yo no conozco a nadie aquí, y solo has vuelto para soltarme reproches que no me merezco—Pedro ni siquiera parpadeó mientras añadía:— ¿De verdad querías que viniera?

Guillermo  se quedó un instante en silencio, tratando de asimilar las palabras de Pedro, al fin había estallado ante la provocación de su gente, hasta que, finalmente, lo  cogió de la mano y lo  arrastró por la fiesta hasta llegar a una gran cocina, donde un montón de camareros parecían obsesionados para que la cena fuera perfecta. Sin embargo,  Guillermo no se detuvo allí, pasó como un terremoto a través de los sirvientes hasta llegar a una pequeña despensa, y lo  obligó a entrar antes de cerrar tras él dando una vuelta a la pequeña llave que había en ella. Entonces, la soltó al fin y fijó la mirada en sus ojos. Durante unos segundos, Pedro esperó que dijera algo, que se explicara o que al menos la dijera qué estaba ocurriendo, pero  Guillermo se mantuvo en silencio antes de acercarse a él  de repente y tomar posesión de sus labios con dureza mientras sujetaba su rostro entre las manos. Pedro quiso protestar, apartarlo, pero su agarre era firme y él  no tenía fuerzas para conseguirlo. Además, por mucho que le doliera aceptarlo, no quería alejarse de él, no cuando al fin había decidido estrechar lazos. Quizá eran lazos más fríos de lo que le hubiera gustado, lazos de dolor, lazos de hielo, pero sus besos cálidos podían llegar a derretirlos, estaba seguro de ello. Solo tenía que permitir que se acercara de nuevo.

__ Soy yo, cielito, cálmate, esto no fue idea mía si quieres los echaré a todos a patadas, de verdad no conozco a esa gente _ susurró, Guillermo en los labios.

__Lo siento, no sé qué me pasó, tal vez no debí venir, es obvio que tu gente no me soporta __. Deseo que la tarde se termine, que la noche se acerque serena, como la luz de un reloj detenido en el momento exacto, donde yo tengo que traerte a mi sueño, donde tu presencia se convierte en esa realidad que enaltece mi alma, cuando irresistiblemente sueño tus besos, y su caída en mis labios, son como las gotas de rocío entre las alas del ángel de los sueños, ese que me cuida en cada momento de desespero, convirtiéndolos  en reparadoras lágrimas de miel, cayendo por mi piel. Yo, libre como un cielo gris, azul, blanco, tormentoso o en calma en el que los lamentos son tormentas que alborotan el universo, dejo que mi alma baile en esa melodía que me lleva hacia ti donde se encuentra la felicidad eterna, y le dejo, que sueñe al compás del pentagrama de la dulce razón, para seguir vivo.

Mientras la noche no llega, me arreglo para tu llegada, quiero que me sientas, dulce, sereno  y libre, dejaré  que te acurruques en mi piel, donde el sentir del corazón hará que emanen momentos de dulzura, eternos, donde puedas sentirte amor mío vivo  y libre en mí con la firma de un beso que sellará nuestro amor.
Por fin aquí está la noche negra, la recibo con agrado porque sé que ella será fiel, y te traerá a mí, como cada noche de luna blanca para encontrarnos entre sus sombras. Déjame amor mío, ser tu ángel de amor esta noche.

__Esa gente no es amiga, no los conozco, y desde ya se lo dije a  Gaby, ven amorcito que o se van o  nos iremos nosotros.
__Ve antes, yo te sigo en un ratito.

Guillermo se encontró con una Isabel furiosa que no conocía.

__Si te lo quieres follar díselo, no seas un cabrón. No trates de engañarlo para profanar su sexo, no es necesario caer tan bajo, solo basta con que le muestres respeto, y un genuino interés, que si solo te le quieres tirar, ten los huevos de decírselo a la cara. Y si te dice que no solo espera y sigue siendo sincero, que el mayor placer es conquistar con interés verdadero, así solo sea en cogértelo  sin amar.
Sigue estando allí y mira con atención quién es él, aprende a descubrir sus demonios y llévalos a jugar poco a poco a tu infierno.
Nunca ocultes tus intenciones, pues ellos  ya lo sabrán, y si sigues firme se comenzarán a preguntar: Y este... qué se trae,  ya le dije que no y sigue allí...
Eso despertará su curiosidad y poco a poco querrá saber tu porqué vas y la intriga lo  irá acercando aún más.
Sigue siendo su amigo y  no le hables de amor, porque eso no se vale si solo te le quieres tirar, para él,  eso muy raro será.
Con el tiempo tu interés será cada vez más genuino, y descubrirás su magia, y la belleza de su ser, nunca lo juzgues,  tú no eres nadie para hacerlo, y eso poco a poco te dejará ver sus secretos, él mismo te irá diciendo cómo le gusta  el sexo y sin darse cuenta del deseo, comenzará  a germinar, y será un deseo bien visceral sin sentimientos que los hagan enredar.
Una noche él te lo va a insinuar, y tú listo debes estar, pues él querrá ser devorado  por el animal que lleva acechándolo.
Si lo lograste, si pudiste llegar hasta allí disfruta mi amigo, disfruta del placer de sentir una  persona  libre de prejuicios y títulos que entorpezcan el mero placer de follar, y sobre todo no te pierdas después como un vil  ladrón, que ante todo has construido una genuina amistad y quién sabe... Tal vez hayas preparado el terreno para un muy bueno  y sano amor...
__Mira, Isabel, no sé qué te pasa con Pedro pero si te sirve, no tengo sexo con él, ni es el reemplazo de Juan, es otra persona, y solo nos estamos conociendo, y  a veces sos más ordinaria que Marcos, ya basta _ le espetó, Guillermo y siguió su camino.

 Pedro se concentró en recuperar el control y para cuando regresó a la cocina, la gente extraña ya no estaba.

__ ¿Qué puedo hacer para ayudar? __ofreció con naturalidad, mientras Guillermo servía dos copas de vino y le daba una, estudiándolo.

Era evidente que Gaby se sentía muy tensa. Estaba en un verdadero aprieto, porque si se mostraba amable con él Isabel se sentiría traicionada.

__No tienes que hacer nada –dijo con rudeza.

Entonces, para suavizar el golpe por el tono que había empleado, Guillermo contó el regalo que Pedro les había preparado para el día siguiente. Dijo que unos amigos suyos y de sus padres iban a venir en un yate de fábula y que quizá pudieran cenar en él.

__Odio los barcos __ dijo Gaby, metiendo unas papas en el horno con asado.

La forma en que lo dijo convenció a Guillermo de que Pedro estaba en lo cierto respecto a sus amigos.
__Este te gustará _  le aseguró y le explicó cómo era.

Marcos parecía interesado mientras escuchaba. Justo entonces entró Alberto, en mitad de la conversación, y miró sonriente y con admiración a Pedro. Este le devolvió la sonrisa, era el único que le caía bien. A Gaby no le pasó inadvertido el intercambio.

__ ¿Qué barco? __preguntó Beto sin saber de qué hablaban. Mientras dejaba la cámara encima de la mesa y aceptaba una copa de vino que le tendía Guillermo__. ¿Vamos a alquilar un barco? Ya tenemos uno. __El que tenían era tan insignificante que todos rompieron a reír__. No tenemos por qué gastar más dinero _dijo Alberto con sorna mirando a Marcos que bajó la mirada, mientras miraba luego a Gaby y a Pedro.

__Pensaba que podríamos comprar uno _ se burló Guillermo efusivamente y casi pudo ver cómo Marcos empalidecía bajo el bronceado.

__ ¿Qué? ¿Por qué? ¿Estás loco? __Luego, de repente, comprendió que le estaba tomando el pelo__. Está bien ya lo entiendo.

__ ¿De qué barco se trata? __ insistió, Alberto.

Guillermo se lo dijo, y cuando Isabel entró en la habitación, con pantalones blancos y una blusa de vivos colores, les contó a todos quién estaría en el barco y quién iba a venir a visitarlos al día siguiente, gracias a Pedro.

__Estás bromeando, ¿verdad? __preguntó, Isabel, medio irritada aún, medio intrigada.

Era un cambio interesante.
__No, no bromeo _dijo, Guillermo, orgullosamente.

Había algunos aspectos de la vida de Pedro, que en realidad, le divertían. Poder presentar a sus amigos a tres superestrellas del cine y a una supermodelo era, sin duda uno de esos aspectos. Aunque había otras cosas que todavía le gustaban más de él. Pero esto era, divertido.
Miró agradecido a Pedro que había llamado al amigo antes de vestirse y había quedado en que estarían en la villa al día siguiente, a la hora del almuerzo. Todos saldrían en el barco por la tarde, quizá se detendrían en algún sitio para nadar. Por una vez, Gaby e Isabel se quedaron sin palabras. Era difícil quejarse de una invitación así. Durante un rato, todos se pusieron a hablar animadamente, aunque no se acordaron de incluir a Pedro en la conversación ni de darle las gracias por lo que había hecho por ellos.
Pero Guillermo lo hizo más tarde, cuando fueron a pasear por el jardín después de cenar. Los otros no se habían mostrado especialmente amables con él, aunque Marcos y Beto habían hecho un esfuerzo. Pero Isabel y Gaby seguían reticentes. En realidad, Alberto había pasado un buen rato charlando con Pedro pese a las miradas incendiarias de Gaby. Cuando se sirvió el café a Beto no le quedaba ninguna duda, le gustaba Pedro, y este  valoraba el esfuerzo que él había hecho y le estaba agradecido. De todos ellos, a excepción de Guillermo, era el que más amable había sido. También Marcos le había  preguntado una serie de cosas sobre su trabajo lo cual solo hizo que su esposa se retrajera todavía más.
Fue un alivio salir a tomar el aire después de cenar y Pedro se dejó caer, contento, en una de las tumbonas que Gaby había hecho volver a pintar.
__Siento que te estén haciendo pasar un mal rato. Me parece que tenías razón esta tarde _admitió, Guillermo.

No tenía ni idea de qué hacer, pero era solo el primer día y confiaba  que todo iría mejor cuando todos se hubiesen adaptado a él. La vendetta de las mujeres contra Pedro le parecía ridícula, y no acababa de comprenderla. Pedro en cambio  sí que la entendía. Estaba acostumbrado, para él, los celos de los demás, por su éxito, sus padres y su aspecto, era un modo de vida. Pero Guillermo solo quería hacer que aquello resultara más fácil.

__Mejorará con el tiempo _ dijo, Pedro, sin darle importancia _y mañana, el barco los distraerá__añadió mientras permanecían sentados solos afuera, disculpa cómo me desubiqué al ver a tantos desconocidos.

__Nada que disculpar.
Era como tratar con niños. Para ganártelos, tienes que mantenerlos ocupados y entretenidos.
__Nunca me lo hubiera esperado _ dijo Guillermo con algo de tristeza_. No puedo entender qué creen que están haciendo ni por qué. ¿Qué sentido tiene que sean groseros con vos?

Decir tu nombre  es inspiración, ver tu rostro  es admiración,  rozar tu piel,
besar tus labios  produce satisfacción, tener tu sexo,  hacerte el amor, es tocar el cielo  sin restricción, reír contigo,  tomar tu mano,  incitan a la pasión,  acariciar tu pelo,  abrazar tu cuerpo,  beber de ti y saciar mi sed,  alimenta este amor.
Soltar, no es la cosa más fácil... duele y mucho. Soltar los besos, los abrazos, el aroma de su cuerpo.  Soltar... esas madrugadas en que juntos veíamos los amaneceres.
Soltar, cada instante vivido con gran amor y ternura ¡se me desgarraban los sentimientos, el alma y el corazón!
No, la verdad no es tan fácil, volteo  y observo todos mis recuerdos, mis momentos mágicos... mi alma estuvo  llorando, mis lágrimas  fueron  como una cascada de agua salada que caía  sobre una gran herida, las rodillas me dolían, no podía sostenerme y lo saben.

“Así como el amor  nos motiva, ilumina, transforma y nos proyecta, el desamor, la pérdida  y desencanto nos catapulta hacia un mar de incertidumbre y dolor, con más fuerza aun cuando te das cuenta que es necesaria la ruptura y por ende la separación.
Hoy salgo, deseo nutrirme, fortalecer mi ser entero, ya no soporto estar a la expectativa esperando qué puede pasar y siento tanto que hasta el sonido del aire se convierte en lamento, el trinar de las aves en llanto, caigo de rodillas y me abrazo tan fuerte como puedo, y de mi garganta salen tantos ayer de dolor, estoy en medio de una inmensidad de selva, que antes era vida y amor, hoy desolación que hace que se me entumen los sentidos, me doy cuenta casi en la inconsciencia de mi ser que esto que me motivaba a sentirme vivo, hoy sufre conmigo uniendo el llanto, dolor y lamento intenso, la naturaleza me arropa, me cobija, somos uno en este gran dolor.
¿Sabes? Las horas pasan, siento el dolor a flor de piel, sé que tengo que sacarlo, porque lo que se guarda te pudre, me levanto llorando,  mi garganta adolorida emite aun sonidos de dolor, tengo la sensación de haber parido, esa debilidad que abraza mi cuerpo y mi alma me hacen caminar muy lento, es que el amor Dios mío cómo duele, sé que tengo que soltar, dejar ir, dejar de cargar aunque duela tanto, me duele física y emocionalmente. Emociones encontradas, recuerdos revueltos.
Y empiezo nuevamente, muchos dirán empezar nuevamente desde cero y yo creo que hoy....
¡Creo que hoy empiezo nuevamente con dolor y tristeza es cierto, pero desde la experiencia!”, me dije un día.

 Me vieron en ese estado, deberían estar felices.
__Te están protegiendo _ dijo, Pedro con filosofía__. Tienen muchas ideas preconcebidas sobre quién soy y qué soy. Lo superarán. Yo no quiero sacar nada de ti.
__ ¿Cómo pueden llegar a ser tan estúpidas? __preguntó, Guillermo una vez más. Con aire escandalizado. Pedro asintió__. Pero ¿por qué? No podías ser más amable con ellos…

__Eso no tiene nada que ver y tú lo sabes. Están honrando la memoria de Juan de la misma forma que saben y creen que, además, están salvaguardando tu futuro. Desde su punto de vista soy una especie de monstruo, Guille, piénsalo.
__Espero que maduren pronto _ dijo, con voz irritada. Y entonces se le ocurrió algo__. ¿Te gustaría ir a bailar? _le preguntó.

__Me encantaría.  ¿Crees que les gustaría venir?
_No voy a invitarlos _ dijo tajante, sintiéndose desafiante y harto de ellos__. Te mereces un poco de diversión, sin que nadie se meta contigo.

__Mira que no quiero herir los sentimientos de nadie _ dijo Pedro prudentemente.
__En este momento vamos a pensar solo en tus sentimientos y en los míos. Ocupémonos de nosotros mismos y  veremos qué hacemos con ellos  mañana.
Lo emocionó que Guillermo estuviera dispuesto a hacer aquello. Tomaron el auto y esta vez condujo Pedro. Abandonaron la casa sin decirles nada a los demás, pero estos los oyeron marchar, y se quedaron en la sala con aspecto cabizbajo hablando de Pedro.
__Oye mi desbocado corazón gritar tu nombre al aire. Plenitud de mis sentidos en el marasmo tibio de tu piel. Siento tu alma navegar mis silencios  y tus pliegues latir al calor de mi voz y de mis manos que ávidas recorren la vertiginosa geografía de tu cuerpo _le susurró, Guillermo besándole el cuello__.  Me siento vivo en ti y la alegría de vivir y de vivirte me lleva al aire y recorro contigo, como en vuelo de sombras las estancias vacías por tu ausencia.


__Vuelo alto al sol del mediodía,  vivo por sentir que sin ti apenas aleteo, esperar por tus alas donde hayan de llevarnos en busca de la luz. Sin ti no existe nido, la escarcha del invierno en las últimas hojas.
__No quiero decir te amo   sin sentido, vacíos de significado...  rutinarios.
No quiero expresarlos sin que sean un mensaje, que brota como una caricia desde lo profundo de este ser, para quien eres su todo.
Quiero que lo sientas. Espero ser capaz de transmitirlo con todas mis fuerzas. Hacerlo concreto para que no quepa ninguna duda de su existencia.
Un te amo que surja espontáneo por mis ojos, con el poder de acariciarte a través de la mirada; que pueda llegar a tocarte más allá del cuerpo.
Que te invada tan adentro...  que logre estremecerte, sin tener la necesidad de rozarte siquiera.  Un te amo  que habite en las yemas de mis dedos y que se deposite en cada poro de tu piel... con cada roce.
Ese, que mientras acaricia tu rostro o delinea despacio tus labios, sea capaz de cimbrarte, y de arrastrarte a ese torbellino de sentimientos que invaden desde el fondo, y que son incapaces de contenerse.
Un te amo que encienda tu deseo de buscarme en este cuerpo, de abrazarte a mí, deseando encontrarme; de tocar un poco de la gloria de ese paraíso prometido...  aunque sea solo por un instante.
Un te amo con entrega absoluta, que lleve en su sonido más que una intención de correspondencia, de compromiso o de halago; que vaya más allá de los sentidos para lograr reconocernos de otras vidas, de encuentros acaecidos en otro tiempo y otro espacio satisfechos de cumplir con la promesa de encontrarnos de nuevo.
Así de grande es ese te amo que va en busca de ti; tanto, que mi ser inmaterial consigue abrazarse a esa esencia que también te habita; y, procura, al menos por un instante, la inmensa dicha de hacemos sentir más que completos.
__Mi muy morboso  y sugerente señor mío: Me gusta, contemplarlo  desnudo y libre de todo pecado,  admirar la erótica naturalidad lasciva  en mi pensamiento, de su desplazamiento sugerente de sus premeditados movimientos, cuando en los espejos de mis ojos se mira usted, preconcebido, suntuoso, casi lascivo  y seguro de su obscena alevosía y terrorista, y con esa natural perversión se aleja, dejándome el morboso veneno del deseo, en la estela de su desnudez,  de sus huellas  desvestidas.
Me gusta de usted, ese juego de desear y ser deseado, cuando acomoda su desnudez bajo la transparencia de un traje que abraza, y besa su cuerpo y el desnudo cuero  de su piel, y partículas  ligeras de luz lo bañan traslúcido, en ondas de transparencia perfilando se desnuda silueta, las formas de sus piernas abiertas en la cúspide de su sexo libre de todo pecado y abierto.
Me gusta imaginarlo, sin lencería,  su pecho, con una ligera brisa de frío endureciendo sus aureolas reclamándome,  al culto de mis perversiones, la mudez de sus labios,  la lengua saliente y viperina de su boca, que omite mas que habla,  que paladea mas que lame, que produce placeres y amaneceres en sus carnales paredes. Me gusta, el consentimiento implícito de su silencio, porque otorga lo que calla por acallar lo que pretende, pretendiendo lo que calla acallando lo que por omisión se sobre entiende, y así, abrazarme a su espalda sujetado a los huesos de sus caderas, acariciarlo, más abajo de su vientre, rozar persistente y urgente el fino  tremor de sus pezones, elevarme en su  pendiente,  arrodillarme en su sexo, confesarle en su lenguaje y en mi lengua, cuánto lo deseo en millones de…  te quiero.
Me gusta usted, desnudo  y vestido, solo  o conmigo, a mi derecha, arriba, abajo invertidos y en diagonales, pero sobre todo me gusta su compañía, y la desnudez de su silencio libre, de todo pecado. Porque usted mi amor es… mi sino.

CONTINUARÁ.
HECHOS Y PERSONAJES SON FICTICIOS.
CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES COINCIDENCIA.
LENGUAJE ADULTO.
ESCENAS EXPLÍCITAS.